Aniversario CONUSI

ALOCUCIÓN EN EL ANIVERSARIO 24 DE CONUSI

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En el fragor de la lucha contra las reformas al Código de Trabajo de 1995, un conjunto de organizaciones, sin mayores vínculos previos, conformaron lo que se denominó la Coordinadora de las 49 Organizaciones, ante la urgencia de defender los intereses de la clase trabajadora por la cruenta ofensiva de la patronal y del gobierno neoliberal de Ernesto Pérez Balladares y el entreguismo y traición de una burocracia sindical que, desde la dictadura, estuvo plegada a los militares y a su brazo político, el PRD.

En un madrugonazo y con los trabajadores y el pueblo en las calles haciendo resistencia, se imponen a sangre y fuego las nefastas reformas, cuyas consecuencias las siguen sufriendo los trabajadores hasta nuestros días: pérdida de estabilidad laboral, de derechos laborales, bajos salarios, mayor flexibilidad del patrón para despedir y sus implicaciones en el futuro de la Caja de Seguro Social. Estas reformas ayudaron a los ricos a hacerse más ricos y a profundizar la gran desigualdad en el país.

Como suele ocurrir en la larga lucha de nuestros pueblos, esta es una historia escrita con sangre. De esa jornada, 4 trabajadores resultaron muertos ―entre ellos el obrero del SUNTRACS Rufino Frías―, hubo cientos de heridos y más de 500 presos. Son mártires de la lucha contra el neoliberalismo en Panamá.

La gran alianza de organizaciones siguió debatiendo acerca de la necesidad de proseguir unificando esfuerzos en aras de los mejores intereses de la clase trabajadora y del pueblo panameño. Se consolida la unidad y, en el marco del congreso de la Central Auténtica de Trabajadores Independientes (CATI), se conforma la Confederación Nacional de Unidad Sindical Independiente (CONUSI), cuya fecha fundacional es el 21 de noviembre de 1998, es decir, hoy hace 24 años. ¡Surge así la central sindical más grande y beligerante de Panamá!

Es digno mencionar el aporte en ese esfuerzo de profesionales que se desempeñaron como asesores, entre los que destacan Andrés Achong Paz ―quien fallece antes, pero contribuyó con las 49 organizaciones con importantes aportes en el acompañamiento previo y dando contenido a la creación de una corriente sindical clasista en el movimiento obrero― y la compañera Maribel Gordón, hoy precandidata presidencial por la Libre Postulación.

En 24 años, son varios los compañeros que ya no están con nosotros. No podemos dejar de mencionar a Al Iromi Smith, Osvaldo Lorenzo y Luiyi Argüelles, compañeros del SUNTRACS, víctimas de la represión y el sicariato, a Eustaquio Méndez y al licenciado Rafael Rodríguez, entre otros.

Hablamos de casi un cuarto de siglo en el que la CONUSI y sus organizaciones han acompañado al pueblo en sus luchas más cruciales. Estuvimos presentes en la reversión del Canal, conquista lograda gracias al sacrificio de los mártires de enero de 1964; en la lucha contra el alza del pasaje con Mireya Moscoso; en la defensa de la seguridad social en 2005 con Martín Torrijos y el surgimiento de FRENADESO; en la gesta contra la Ley Chorizo con Ricardo Martinelli; en las huelgas de trabajadores en el gobierno de Varela y en la jornada de julio pasado que sentó las bases para la Mesa Única de Penonomé, cuyos acuerdos y logros pretenden ser burlados por el Gobierno y la mafia empresarial.

En la actualidad, son grandes los retos que enfrentamos. En primer lugar, el agravamiento de la crisis económica y social agudizada por la pandemia, que ha causado 8506 muertos y casi un millón de infectados, según cifras oficiales, y que provocó el envío a casa de decenas de miles de trabajadores sin salario, con contratos suspendidos, dependiendo de un vale digital de 120 balboas al mes, la pérdida de derechos, los altos niveles de informalidad o de trabajadores por cuenta propia que ronda el 50 % y la tasa histórica de desempleo, que alcanzó más del 18 %, pero que afectó principalmente a los jóvenes entre 20 y 24 años (30 %) y a las mujeres (24 %), según datos de octubre de 2026.

Vivimos un período trágico donde, con la complacencia de las autoridades, se permitieron recontrataciones con salarios más bajos y en peores condiciones laborales, despidos masivos disfrazados de mutuos acuerdos, violación al fuero de maternidad, desconocimiento de las negociaciones de nuevos convenios colectivos y la intervención de las autoridades en favor de los intereses empresariales.

Pero esto no ha quedado allí. Hoy existe una política abiertamente antiobrera en el Ministerio de Trabajo que avala la persecución de trabajadores y dirigentes sindicales, se patrocina el sindicalismo amarillo, se desconoce el derecho a sindicación, se ignoran las denuncias sobre acoso sexual y laboral, se permiten los despidos injustificados y se producen retrocesos en materia de derechos laborales. Compañeros trabajadores de líneas aéreas Fenatia-Sielas, SITRAINADEH, SINTUP, SITIESPA, SITACA, y del sector comercio (Sitracommcsap), todos miembros de CONUSI, se encuentran entre los más afectados por estas políticas.

Por eso, hoy es crucial el fortalecimiento y crecimiento de la CONUSI y sus organizaciones, elevar los niveles formativos de los dirigentes sindicales, hacer valer el derecho de los trabajadores a sindicalizarse, forjar la unidad del movimiento obrero con conciencia clasista, el internacionalismo y la solidaridad entre los pueblos y el movimiento obrero internacional, y recuperar y profundizar los derechos perdidos.

En estos momentos, por cambios profundos en la sociedad, en el combate contra el modelo neoliberal, el alto costo de la vida, las acciones de la mafia empresarial y farmacéutica, las políticas entreguistas y de venta de la nación, la corrupción galopante, el saqueo de nuestros recursos naturales y la destrucción del ambiente, es crucial para la lucha del pueblo construir e inscribir un instrumento político electoral del pueblo y proponer una alternativa electoral en 2026.

Hoy, la mafia empresarial está empeñada en asestar demoledores golpes a la seguridad social. En base a una crisis que ellos mismos provocaron al imponerse en 2005 la Ley 51 (Ley de la Muerte), o sea, la propuesta de CONEP, buscan elevar la edad de jubilación de mujeres y hombres a 65 años y, de allí, a 70 años; aumentar el porcentaje de la cuota con la que contribuimos mensualmente los trabajadores a la Caja; elevar de 240 a 300 o 360 las cuotas mínimas para jubilarse; la pérdida de beneficios de asegurados y familiares; la reducción de las pensiones y jubilaciones, y buscan también apropiarse de los fondos de los asegurados para depositarlos en bancos privados para que sean manejados por sus administradoras de pensiones y fomentar con ellos inversiones y negociados que los hagan todavía más ricos, incluida la modalidad de Asociaciones Público-Privadas (APP).

Es un atentado no solo contra el carácter público de la seguridad social, sino también contra una institución que le brinda salud a más del 90 % de la población y que cargó con los enormes gastos de la pandemia. Los empresarios, que se han robado la cuota obrera, que evaden a la Caja y al fisco en más de 30 000 millones de dólares en los últimos años, que han hecho negociados y cuyos gobiernos utilizaron esta noble institución como caja menuda, pretenden seguir saqueando sus recursos.

La Caja y las jubilaciones tienen salvación. Nuestros técnicos han sustentado alternativas concretas para mejorar las finanzas de la institución sin desmejorar las condiciones actuales de las trabajadoras y trabajadores. Incluso, para mejorar las pensiones y que así, en sus últimos años de vida, los trabajadores sean recompensados debidamente por los esfuerzos realizados en sus mejores años de vida y de producción y vivan con decoro y dignidad, y no como ahora, con pensiones de miseria, las cuales, según la propuesta de la mafia empresarial, serán peores. Lo que quiere el CONEP con su propuesta es que vayas del trabajo a la tumba. Nosotros proponemos, frente al egoísmo, la avaricia e individualismo de la clase empresarial, unificar los sistemas y volver al solidario.

Es crucial el papel de la juventud en las batallas que se avecinan en defensa de la seguridad social, puesto que para ella la jubilación se torna cada vez más un sueño inalcanzable, condenada, en el mejor de los casos, a subsistir en la vejez con 120 balboas mensuales.

Nos preparamos desde ya para librar la lucha, junto al pueblo, al costo que sea.

En el 24 aniversario de la CONUSI, reafirmamos nuestro juramento de luchar en pro de los sagrados intereses de la clase trabajadora y de nuestro pueblo.

Panamá, 21 de noviembre de 2026

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