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¡Auxilio!

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«Estos auxilios económicos son una ofensa al pueblo trabajador y a miles de estudiantes humildes que se esfuerzan estudiando y obteniendo calificaciones brillantes»

Indignación y estupor nacional ha causado la difusión de información acerca de los mal llamados auxilios económicos otorgados por parte del IFARHU a hijos y allegados de diputados, altos funcionarios y hasta ricachones del Club Unión. Todo “debidamente” refrendado por el Contralor General de la República, Gerardo Solís.

Cortesía de FRENADESO NOTICIAS.

Se trata de personas privilegiadas cuyos padres sangran el presupuesto nacional con altos emolumentos, además de estar muchos envueltos en escándalos de robo al erario público y corrupción.

Estos auxilios económicos son una ofensa al pueblo trabajador y a miles de estudiantes humildes que se esfuerzan estudiando y obteniendo calificaciones brillantes, pero que, por no tener “padrinos” o cercanías a personajes influyentes (políticos o empresarios), se les niega la oportunidad de una beca, trucándose su futuro. Son miles y miles de historias conocidas.

Este es el reflejo de una sociedad, de un modelo y de un estilo de gobernar decadentes. Hay que transformar todo de raíz. Le toca al pueblo y a los trabajadores hacerlo. Nunca más de lo mismo.

Exigimos la cancelación de estos mal llamados auxilios. Una auditoría externa e independiente de todas las becas concedidas, una investigación exhaustiva de los hechos y las personas involucradas, incluyendo al Contralor General de la República, que ha sido cómplice de éste y otros tantos casos de corrupción en el Gobierno del PRD de Nito Cortizo, y que los responsables sean procesados y penalizados.

Ni trabajando toda su vida, la inmensa mayoría de los trabajadores que devengan salarios de 600 balboas o menos llegaría a los 190 mil balboas otorgados en concepto de auxilio económico por el IFARHU, por ejemplo, al hijo del diputado Roberto Ábrego, quien además es abogado, comerciante y miembro de la junta directiva del Canal de Panamá y que cobra más de 1,200 balboas de dieta por reunión. Y pueden haber “auxilios” más altos. Un trabajador con 600 balboas de salarios o menos tendría que trabajar al menos 27 años continuos, es decir, 324 cuotas de la Caja de Seguro Social, mucho más que el mínimo requerido para jubilarse hoy.

Llamamos al pueblo y a los trabajadores a repudiar en las calles esta malversación de los fondos públicos. Este pueblo no aguanta más.

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